De la estantería al patrimonio colectivo, esta actividad invita a reflexionar sobre el cómic como herencia cultural y sobre la importancia de conservar sus colecciones para garantizar la investigación y la lectura pública.
El Centro de Documentación de La Regenta presenta el Fondo de Cómic Octavio Cardoso, una incorporación reciente a sus colecciones que se acompañará de un ciclo de conferencias sobre la importancia y la riqueza de este legado
En ellas, los académicos Álvaro Pons y Julio Gracia analizarán el cómic como patrimonio cultural y artístico, subrayando la importancia de su conservación.
Este fondo constituye un hito al ser uno de los pocos de carácter público en Canarias dedicados específicamente al cómic, lo que refuerza el compromiso del Centro de Arte La Regenta con la preservación y difusión de la cultura contemporánea.
Está integrado por más de mil ejemplares, con títulos y series para adultos como Cimoc, 1984, Métal Hurlant, Tótem, El Víbora o Ilustración+Comix Internacional, además de almanaques y números especiales de la revista estadounidense de terror Creepy.
Las colecciones abarcan de forma completa las décadas de los años ochenta y noventa.
Sala polivalente
29 y 30 de octubre 2025
Entrada gratuita mediante inscripción previa hasta completar aforo
Plazas limitadas
Las inscripciones para cada sesión se abren la semana anterior
Las plazas se asignan por orden de solicitud y según disponibilidad
Memoria de los tebeos: la conservación del patrimonio del cómic en España
El crítico de cómic Álvaro Pons destaca en uno de sus artículos periodísticos la situación del medio antes del siglo XXI como un “ecosistema aislado perfecto, en el que la realidad era una percepción completamente distorsionada que lo entendía como un fenómeno ajeno al resto de creaciones artísticas”.
En la actualidad, la situación es diferente, pero aún queda mucho trabajo por hacer en materia de conservación. Precisamente el académico valenciano ha luchado en los últimos años por consolidar el reconocimiento del cómic como objeto cultural legítimo y por promover la creación de espacios destinados a su preservación y estudio.
“Tenemos un problema ahora, y es que las colecciones de cómic, sobre todo las clásicas, aquellas anteriores a los años sesenta o setenta, son muy difíciles de encontrar. Precisamente ahora estamos viendo cómo está creciendo la investigación en torno al cómic; lo vemos en el número de tesis doctorales que se están impulsando en los últimos años, que se han disparado de una manera espectacular. Esta dificultad la veo con la gente con la que colaboro y ayudo: todos chocan con una misma barrera. Cuando quieren investigar una determinada colección o un periodo concreto de la historia del cómic, no hay ningún sitio donde poder consultar esos materiales.
La Biblioteca Nacional tiene algunos, pero otros están perdidos o mal catalogados; en San Miguel de los Reyes (sede de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu) tienen unos fondos que no son completos… Falta un sitio que ayude a centralizar estas cuestiones. Era necesario un espacio físico que ayude a conservar el patrimonio de colecciones de un cómic que se consideraba material fungible”.
Con esta firme idea de superar la carencia de conservación, Pons ha promovido iniciativas orientadas a la creación de un archivo especializado que centralice las colecciones dispersas y garantice su accesibilidad. Su propósito, en consecuencia, ha sido sensibilizar a las instituciones culturales y académicas acerca de la necesidad de preservar el cómic como parte fundamental del patrimonio cultural contemporáneo, asegurando de este modo un recurso sólido para la investigación y la memoria histórica.
Mortadelo, mordeduras venenosas y películas snuff: revistas, cómics y transformaciones sociales en España
Cuando Francisco Ibáñez dejó atrás la editorial Bruguera, un abismo terrible se abrió a los pies de la empresa catalana: su artista estrella reclamaba los derechos de Mortadelo y Filemón.
Según el historiador del arte Julio Gracia, el dibujante quería cobrar por aquello que le pertenecía y no verse sometido al contrato “leonino” que lo encadenaba cada día a la mesa de dibujo.
La rebelión de Ibáñez fue sintomática de un contexto de revolución: el golpe de Estado de Tejero se satirizaba en la revista El Víbora, que lograba una difusión imprevisible; el performer Ocaña hacía striptease en pleno centro de las Ramblas de Barcelona y los joysticks de las recreativas anunciaban un cambio en el ocio de los más jóvenes.
Los años ochenta, efervescentes en la cultura y en los quioscos, dieron paso a un fin de siglo y a un efecto 2000 que no resultó tan explosivo como se anunciaba.
Surgen firmas irreverentes como la de Miguel Ángel Martín, que combina películas snuff con una línea clara “tintinesca”.
La novela gráfica se convierte en hegemónica y el cómic infantil nunca regresa a los éxitos de Mortadelo, Zipi y Zape, El Jabato o El Capitán Trueno. España cambia y se transforma desde el descorche de libertad tras la dictadura hasta su integración europea e internacional. “Arma los muebles” y se deja muchas cosas en el camino.
La colección de cómics del Centro de Arte La Regenta nos dibuja esas circunstancias y otras más inconfesables.









