Descubre la pintura visceral, expresionista y combativa de Juan Pedro Ayala en una exposición que recupera su legado.
El Centro de Arte La Regenta presenta ‘In Memoriam. Juan Pedro Ayala’, una muestra antológica que recupera los trabajos más relevantes del artista Juan Pedro Ayala (Tenerife, 1972-2019) a través de una selección de cuarenta obras de mediano y gran formato. La exposición ha sido comisariada por Carlos Díaz-Bertrana, director de los centros de arte de Tenerife dependientes del Gobierno de Canarias.
El proyecto reúne las series más representativas que Juan Pedro Ayala realizó desde finales de los años noventa hasta comienzos de la década de 2010.
Entre las obras seleccionadas destacan ‘Las once mil vergas’ (1998, Centro Atlántico de Arte Moderno, CAAM), ‘Lo canario’ (2006, TEA Tenerife Espacio de las Artes), ambas pertenecientes a la serie ‘Erótica’; ‘Mares’ (2005, LM Arte Colección) y ‘Azul’ (2009, TEA), de la serie ‘Mares’; así como ‘Mandala negro’ (2008, Galería Agencia de Tránsitos Culturales, ATC), ‘Jardín 3’ (2010, Museo de Bellas Artes de Tenerife) y ‘Tulípero mandala’ (2007, Gobierno de Canarias).
La muestra cuenta con obras procedentes de las principales colecciones institucionales de las islas, entre ellas el Centro Atlántico de Arte Moderno, TEA Tenerife Espacio de las Artes y LM Arte Colección, además de L Contemporary (anteriormente Galería ATC) y más de una decena de coleccionistas privados.
Con esta presentación, el Centro de Arte La Regenta recupera la obra pictórica de Juan Pedro Ayala, cuya trayectoria se consolidó desde finales de los años noventa hasta los inicios de la década de 2010.
A lo largo de veinte años de carrera artística, Ayala abordó temas recurrentes como la naturaleza, el paisaje y el mar desde una perspectiva íntima y emocional, y realizó numerosas exposiciones individuales y colectivas en Canarias y en la península, contribuyendo de forma significativa al panorama artístico contemporáneo de las islas.
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- Inauguración: viernes 20 de marzo de 2026, 20:30
Entrada libre hasta completar aforo, no es necesario inscribirse - Inauguración infantil: 10 de abril
Visita diseñada para estimular el potencial creativo y taller dinamizado para niñas y niños a partir de 7 años
Invitaciones disponibles a partir del 3 de abril - Otra mirada: 22 de abril
Visita comentada para personas adultas dirigida por una personalidad invitada: Daniel Montesdeoca, doctor en Historia del Arte
Invitaciones disponibles a partir del 15 de abril - Guiarte: 20 de mayo
Visita dialogada para personas adultas
Invitaciones disponibles a partir del 13 de mayo - Arte en familia: 29 de mayo
Visita comentada y taller de estimulación de capacidades creativas para niños y niñas de 3 a 6 años en compañía de sus familias
Invitaciones disponibles a partir del 22 de mayo
Tengo mis motivos
El crítico de arte y comisario Carlos Díaz-Bertrana ofrece a continuación su lectura de la obra del creador tinerfeño:
Pintura de combate la de Juan Pedro Ayala: visceral, cargada de violencia expresiva, intensidad emocional y colores furiosos. Sus temas son, en versión salvaje, los árboles, la sexualidad cruda y el mar. Su técnica, expresionista —pintura de acción, con chorreos, salpicaduras, espontaneidad y ruido—, mantiene toda la obra en movimiento, en tensión permanente. «Hago una pintura puramente física: dejaba el cerebro en la puerta del taller. Tengo mis motivos.»
Los árboles de Ayala son un espectáculo visual: bellos, dramáticos, potentes y solitarios. Parecen moverse, excitados por una pincelada fresca y gestual. Árboles de ciudad, obstinados en sobrevivir en medio de la contaminación urbana; una poética de la resistencia. Siempre los pinta en floración, y a menudo presentan quemaduras, cicatrices de fuego: el esplendor y la agonía convocados a la vez. Unos están vistos desde abajo —el ojo metido en el interior de la fronda, en lo selvático donde apenas se entrevé el cielo azul—; otros, de frente, retorcidos, agitados por una ventolera cromática. No tienen raíces, no hay tierra donde afirmarse: están suspendidos en el espacio, como los ahorcados.
La promiscuidad creativa impera en su tratamiento de la sexualidad. La desnudez y la gimnasia de los cuerpos ilustran una vehemente defensa de la libertad, de lo irreverente, de la provocación y la fantasía. El dibujo grácil, las salpicaduras y manchas explosivas de color, el ritmo palpitante y la escritura delirante —de resonancias próximas a Millares— dejan una sensación de fiesta saturnal, de desenfreno, de alegría y revoltijo.
El mar de Ayala no es transparente ni está en calma: siempre turbio, siempre en movimiento. Es el mar del nadador, visto desde dentro. Hay también otro mar, aún más violento: un tsunami que irrumpe en su ciudad natal y la arrasa, dejando en pie tan solo las fotografías —la memoria gráfica— de algunos edificios históricos. La poética de Ayala oscila así entre la pulsión de vida —el erotismo— y la pulsión de muerte —la destrucción—, los dos polos que Freud teorizó en ‘Más allá del principio del placer’.
Juan Pedro Ayala nació en 1972 en Tenerife y murió en mayo de 2019, el mes en que florecen las jacarandas y los flamboyanes que tanto amó y pintó.









